Mapa histórico de Concepción

Este mapa del distrito de Concepción aparenta ser de entre 1940 y 1955 ya que la Escuela Manuel Quesada Bastos se muestra en la localización que tiene actualmente y aun no existía la vuelta a Chaparral. Hay varios detalles geográficos interesantes que se pueden apreciar de este documento. Primero se puede apreciar con mucho nivel de detalle cual era la distribución de casas, escuelas, el cementerio y la Iglesia en el distrito. Segundo, se puede apreciar también que los caminos eran un poco diferentes a lo que se conoce hoy en día.

Distrito de Concepción a mediados del siglo XX

Empezando del puente sobre el río la Prensa y siguiendo el camino hacia el corazón del distrito, se puede notar que el camino tomaba directamente una ruta detrás de las casas de los descendientes de Nano Fallas. Había una vuelta bien pronunciada donde hoy se le dice la vuelta del mango. La entrada a Chaparral era un poco diferente. Esta empezaba directamente en frente de la Escuela Manuel Quesada Bastos. Muy probable es que la esquina de terreno baldío que está entre la casa que era de Francisca y Virginia Quesada y la entrada actual se produjo al hacerse la entrada unos 100 metros hacia el sur. Continuando hacia Chaparral, se puede ver que la calle de Chaparral no tenía salida y esta terminaba donde solía vivir la familia Quesada Bastos. El tramo que hoy existe entre la casa del finado Juan Varela y el cruce de Chaparral arriba no existía. También se puede ver que al final de la calle a Chaparral habían dos casas y ahí empezaba una verada que comunicaba Concepción con San Isidro, cruzando el río Grande.

Siguiendo de la iglesia hacia arriba se puede apreciar que el camino tomaba directamente por donde las casas de los Campos y no existía el camino paralelo que empieza en el rancho de Fofo. Siguiendo en la misma dirección, nótese la localización del cementerio y que el camino a San Antonio de la Cueva no existía como hoy se tiene. Lo que había aparentaba ser una verada. Este camino a San Antonio estaba ubicado al lado de la casa de Eladio Araya.

Siguiendo hacia el norte el acceso a Cañuela era por la cuesta de la Venada, no existía la ruta que hoy se tiene por donde están ubicadas las familias Lobo y que bordea la cuesta de la Venada. Interesante es también notar que la calle que comunicaba a Concepción con Volio se le conocía como la calle de la Candela y que el nombre de calle de la Venada se indica hasta el sector de San Juanillo.

Rafael María de Jesús Quesada Bastos

Rafael María de Jesús Quesada Bastos (1885-1979)

Hijo de José María Quesada Ugalde y Juana Bastos, Rafael fue uno de los pioneros del caserío de Chaparral y del distrito de Concepción. Los que le conocieron lo describen como una persona feliz, despreocupada y que le gustaba usar traje y corbata. Un campesino dedicado a su familia y con mucho humor, se casó con Rosa Granados Huertas (1896-). Sus anécdotas y cuentos fueron motivo para que los vecinos fueron a visitarlo seguido para escuchar sus historias. Tenía una habilidad única para transformar aspectos de la vida real campesina en exageraciones y fantasías que ponían a reírse hasta el más reservado. Estos son algunos de sus recordados cuentos:

Rafael Quesada Bastos junto con sus esposa Rosa Granados Huertas.

“Un día temprano muy de madrugada me fui a buscar a los bueyes al potrero. Cuando llegué, sólo pude encontrar uno. Busqué, busqué y busqué y no pude encontrar el otro. Me dí por vencido y amarré al buey que encontré y me lo llevé para la casa. Cuando iba llegando al corral, escuché un ruido en un palo de guayabas y vuelvo a ver pa`rriba y ahí en una rama del palo estaba el confisgado buey encaramado comiendo guayabas. Suerte la mía por que creí que se me había perdido. Recuerdo bien que el mismo buey me había jugado una pasada similar. Fue el año que había sembrado una mata de chiverre para Semana Santa. Con tal suerte que era la mata más linda y grande de chiverres que había visto en mi vida. El bendito buey se me perdió otra vez y no lo pude encontrar. Revisé los palos de guayaba a ver si andaba por ahí en alguna rama, pero no lo ví. Tal fue la sorpresa que cuando pasé por la mata de chiverres oí una bulla saliendo del chiverre más grande y vuelvo a ver y ahí estaba escondido el desgraciado buey comiéndose el chiverre desde adentro”.

“Una vez nos fuimos a coger pájaros al bajo Chassoul. Fue un año que se vino una cría de aguíos como nunca. Había tantos que no se ocupaba usar jaula sino varilla con pega para agarrarlos. Buscamos un higuerón lleno de higos para poner las varillas con pega. Al rato llegó una manada de aguíos pero eran tantos que al pararse en las varillas de pega y querer escapar arrancaron el higuerón desde la pura raíz. En ese mismo viaje a Bajo Chassoul nos pusimos a cazar venados. Yo llevaba el rifle y me tocaba disparar. Ibamos quedititos por entre unos zacatales de gigante cuando a la distancia veo un venado con unos cachones grandísimos. Tomo el rifle, apunto y disparo. En ese instante me doy cuenta que fallé el tiro así que me espanto como un rayo para agarrar el venado y cuando lo tenía dominado por los puros cachos llegó la bala y lo pegó por media frente.”

“En una chapia en la Balsa, pusimos los almuerzos guindando en la cerca. Cuando llegó la hora del almuerzo le dije a los peones que nos sentáramos en un tronco que estaba a la sombra de la montaña para comer tranquilos. Después del almuerzo, saqué una tapa de dulce para repartirle a la peonada. Tomé el espadín y le mandé un filazo al dulce pero le dí al tronco donde estábamos almorzando. Del filazo, el tronco se empezó a mover y en ese momento nos dimos cuenta que estábamos sentados en una culebra Becker. ¡Qué jueñialma susto!”

Rafael murió a los 94 años en 1979. Sin lugar a dudas, uno de los personajes que forjaron el distrito de Concepción desde sus inicios.