Impacto de carretera a San Carlos al distrito de Concepción

La carretera a San Carlos se planeó hace 48 años. Actualmente lleva 13 años en construcción, al menos la parte intermedia. La salida norte es de 7km y tiene un avance considerable pero la sur, que es de 7.9 km, apenas está en proceso de diseño.

La salida o punta sur, es la que tentativamente partiría el distrito de Concepción en 2. Recuerdo bien ver árboles de guaba marcados que indicaban lo que sería el trazado original a finales de la década de 1970 en los cafetales del Banco. Después de este trazado original, se hizo un segundo a finales de la década de 1990 que pasaba por detrás de la Escuela Manuel Quesada Bastos y el trazado aproximado actual se muestra en la Figura 1.

Figura 1. Parte A tomado de www.presidencia.go.cr y Parte B es una superposición usando los Mapas de Google.

Figura 1. Parte A tomado de www.presidencia.go.cry Parte B es una superposición usando los Mapas de Google

Si este trazado fuera el último y final se tendría que garantizar puentes sobre el río la Prensa, la calle principal de Concepción y sobre el río Cañuela. ¿Cómo afectaría este proyecto al distrito y su futuro? Sin lugar a dudas desde la fundación del distrito en 1886, este sería el proyecto de más impacto y hay una gran lista de preguntas que se deben aclarar. Algunas de las más relevantes son:

  • ¿Cuáles son los planes de mitigación ambiental para proteger las cuencas que hoy en día cuentan con Bandera Azul en el distrito?
  • ¿Tendría la carretera acceso y salida a Concepción?
  • ¿Cómo se trataría el problema de ruido generado por el tráfico vehicular?
  • ¿Qué proceso de peritaje de tierras se tendría que hacer para compensar a todos los afectados?
  • ¿Cuál sería el impacto que tendría sobre la cañería del distrito?
  • ¿Existe un recurso en la Municipalidad de San Ramón, el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) o Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) para atender consultas a la población?
  • ¿Debe la asociación de Desarrollo del distrito formar una Comisión de Impacto de la Carretera a San Carlos?

Aunque la carretera lleva casi cinco décadas desde su fase inicial de planeación es un hecho que en algún momento va a ser una realidad. Es importante que la población medite sobre el impacto de este proyecto. Nos guste o no, el distrito va a ser completamente diferente una vez que esta carretera lo parta en dos.

Este tipo de proyectos podría generar algún desarrollo económico al distrito si se cuenta con salidas y entradas que permitan accesos a restaurantes o gasolineras. Pero desde el punto de vista social y ambiental el impacto va a ser NEGATIVO y hay que buscar las formas de negociar y hacer la correspondiente mitigación que lleva todo proyecto de esta envergadura.

He ahí la responsabilidad que tienen todos los habitantes y personas que tienen intereses en el distrito de formar una Comisión de Impacto de la Carretera a San Carlos de manera que se garantice un proyecto que beneficie y al mismo tiempo mitigue los posibles impactos negativos.

Leyenda sobre el padre Pérez

Tomado del libro: Quesada Alvarado, A. 1995. Recordando la Historia de mi Pueblo San Ramón. Editorial UNED.

Concepción es hoy uno de los principales distritos del cantón de San Ramón. Dicen las gentes del lugar que el camino real se hizo por seguir el rastro de una mula que se perdió y luego, tras sus huellas comenzó a pasar la gente para formar un pequeño caserío en esa zona alta, fresca, y soleada, excelente mirador de la ciudad de San Ramón.

La leyenda que aflora en el barrio es la siguiente: “En el año 1845, recién fundada la población de San Ramón, vivía el padre Luis Francisco Pérez en una finca. Al cura le gustaba mucho jugar, en toda oportunidad apostaba dinero, y en sus andanzas una noche se ganó cuarenta mil escudos, moneditas de oro puro. Tiempo después tuvo que trasladarse a Nicaragua para solucionar una delicada situación. Encargó a su hermano su propiedad y fortuna.

Un día de tantos, este hermano recibió la terrible noticia de que al señor cura le habían cortado la cabeza. Alguien lo hizo por sentimientos de celos. Fue tanto el sufrimiento, que la pena lo enfermó, y no hallaba que hacer con el oro que guardaba. Al fin decidió enterrarlo. En el trapiche había dos pailas: una grande y otra pequeña. En ésta depositó el oro y para que quedara más seguro, le embrocó la paila grande. No se sabe el lugar donde lo enterró. Poco tiempo después murió dejando en el misterio la botija de la gran fortuna.

Un día, un señor se encontraba a un lado del río, y vio a poca distancia a un padre sin cabeza, brincándose los guayabos. Se asustó tanto que salió huyendo, con el pelo parado, y los calzoncillos mojados, como si hubiese visto al propio diablo. Otros aseguran haber tenido ante sus ojos troncos echando chispas; y cuando alguien se arma de valor ante estas apariciones, pensando en el oro escondido, entonces las visiones desaparecen.

Una señora se encontraba sacando una flor de piñuela cuando escuchó un sonido fuerte, igual a cuando se vacía un montón de monedas. No vio nada; se asustó y se alejó corriendo.

Pero realmente el fantasma más importante de la leyenda es el “padre sin cabeza”, que sigue cuidando su tesoro apareciendo cuando éste peligra por la presencia cercana de algún humano. Muchas personas han buscado ese entierro tan codiciado a orillas del río La Prensa, pero todo esfuerzo ha sido infructuoso”.